FOTO DANIEL GRAD
La Asociación de Poetas Argentinos despide con inmensa tristeza a la poeta Élida Manselli, que nos dejó el sábado 26 de enero.
PREPARA TU EQUILIBRIO
Descendía tu alma.
Era tu pecho abierto y pliegues de piel pura, pura de diosas aguas y misterios de la respiración.
Toma el favor de la ambrosía, la silenciosa de los tiempos , y sigue
bebiendo el dulce de la quemazón en la costa.
Acerca tu cuerpo liviano, que no hay Alcázar, Olimpo nacidos para tu
bravía especie.
Prepara tus crines livianas de la orden de los sentidos, y cree, cree,
como yo aunque poco sea fundado para la vida.
Enciende tierra y abismo, desterrado aquél que ha cavado el propio
abismo del nacimiento.
El sauce ilumina tu cerrazón en la espera pequeña, el vaho del otoño
envuelve.
Enhebradora la tarde de los sonidos, mitigadora de la fe esta tierra que
se hunde en la visión, estos sueños que se retrasan y se
hunden.
Prepara tu equilibrio mi montado en nubes, el paso de los cerebros es
dudoso en las tinieblas.
Prepárate a rendir que yo no atrasaré la rama de laurel en tu frente.
ESTALLA
Golpea Dios
para saciar, rodear
fundir los brotes de luz
y enceguecerme,
descubro la profunda carne que puebla mis días,
cuando el presente es un don,
gloria brillante,
campanillas en las voces del aire,
que estalla, estalla rama fértil del invierno
en esta caducidad de todo.
Bebo cuando me alumbras
deslumbramiento secreto
como al ángel imposible que bebe su reino,
de espacios que se secan, que florecen
aún caídos, dolientes y no se doblegan.
Hemos rodado con las cabalgaduras
cuando se estrellaba un siglo en las últimas aguas.
¿ Quién llegará a relevarnos
desde el fondo de una quimera
que un ramo de Dioses desentierra?
- MANANTIALES QUE REINAN (2005)
FOTO DANIEL GRAD
lunes, 28 de enero de 2013
sábado, 29 de diciembre de 2012
STALIN
Iósif Vissariónovich Stalin (1878-1953)
También conocido en español como José Stalin, fue el Presidente del Consejo de Ministros de la Unión Soviética desde 06 de mayo de 1941 hasta el 05 de marzo de 1953.
FAMOSO POETA. "Stalin fue admirado en Georgia como poeta antes de hacerse famoso como revolucionario", afirma Sebag Montefiore. Están sus primeros intentos por ser publicado, se conocen los seudónimos que utilizó, y es posible leer los elogios ganados. "Soso" o "Soselo", como se apodaba en su juventud, fue respetado como poeta en Georgia, cantando las virtudes de su patria en su lengua materna. Se hablaba de él como una gran promesa literaria. Nunca habría de abandonar su interés por la poesía y la literatura. Ya en pleno poder, corregiría estrofas de la traducción al ruso de El hombre de la piel de tigre, la épica nacional de Georgia compuesta por el gran Shota Rustaveli. No dejaría de encontrarse con escritores, o de hacer crítica de las obras que leía en forma voraz.
Sin Título
Por esta tierra, como un fantasma
vagaba de puerta en puerta.
En sus manos, un laúd
que tañía dulcemente.
En sus melodías soñadoras
como un rayo de sol,
se sentía la pura verdad
y el amor divino.
La voz hizo latir los corazones
de muchos,
corazones que se habían
petrificado.
Iluminó las mentes de muchos,
mentes que habían sido arrojadas
a la oscuridad.
Pero en vez de gloria,
donde el arpa tañía,
la muchedumbre le servía al paria
un vaso lleno de veneno...
Y le decían: "Bebe esto,
maldito seas,
¡que este es tu destino!
¡No queremos tu verdad.
ni tus sonidos divinos!
Nota: Poema firmado por Soselo, seudónimo utilizado por Stalin para escribir poesía.
Fuente: Llamadme Stalin, La historia secreta de un revolucionario, de Simón Sebag Montefiore, 2009
Etiquetas:
LA ALIMAÑA FUCSIA
EMPERADOR HIRO-HITO
EMPERADOR HIRO-HITO (Tokio, Japón, 1901-1989)
Poema escrito en 1946 luego de la declaración de
rendición japonesa, en la II Guerra Mundial.
SÉ VALEROSO Y FIEL COMO LOS
PINOS,
QUE NO CAMBIAN SU COLOR
AUN CUANDO LA NIEVE
OPRIMA SUS RAMAS HASTA EL SUELO
QUE NO CAMBIAN SU COLOR
AUN CUANDO LA NIEVE
OPRIMA SUS RAMAS HASTA EL SUELO
Fuente: Libro "El Japón y su duende" de José María Gironella, página
137 sobre 337.
Etiquetas:
LA ALIMAÑA FUCSIA
Jumah Al Dossari
Jumah Al Dossari (1974)
Ciudadano bahreiní, arrestado en Pakistán, preso de Guantánamo desde 2003, acusado de terrorismo por el gobierno de EEUU.
Al Dossari, de marcado perfil suicida escribió poemas junto a otros detenidos, por pedido de los psiquiatras de la base militar, para exteriorizar su sufrimiento. Luego de escribir el siguiente texto intentó quitarse la vida.
Tomad mi sangre
Tomad mi sudario de muerte y
lo que queda de mi cuerpo
Tomad fotografías de mi cadáver en la tumba,
solo enviádselas al mundo
a los jueces y a la gente con conciencia
Etiquetas:
LA ALIMAÑA FUCSIA
MIRTA EVA RUÍZ
POLVO DE TIEMPO
(poema inédito)
Polvo
de ceniza
el tiempo
que todo lo
devora
y queda
como
la quemazón
del crepúsculo
donde se
inmola la tarde/
ésa
que pertinaz vuelve
en un nuevo
día/
entonces
/el corazón/
se saca
su ropa de
entrecasa
y
sale
de cara
al aire libre
para ensayar la
altura
de otro vuelo^^^^^^
porque
la vida
es un
relámpago(
)
*
su
fulgor
nos encandila
nos enciende
nos hiere
o nos
derriba
su serpenteante cuerda/
es un
breve beso
que sin
querer
nos asesina/
pero
hoy me regocijo
con este
sabor de manzana
que me
baila en la
boca
mientras
persigo sueños
de mariposas huidizas
con azules
latiguillos
que no espantan
a nadie
- pero se van –
entonces es
cuando el
alma
sola
(se exilia)
y ya
no canta.
Mirta
E. Ruíz
26-01-12
Ensayos sobre poesía afro y centroamericana.
Poesía negrista. Articulaciones entre nacionalismo y vanguardia y
entre poesía pura y poesía social. La poesía afrocubana de Nicolás Guillén:
Motivos de son (1930), Sóngoro cosongo (1931) y West Indies Ltd. (1934).
Por Nicolás Antonioli
Los
representantes más significativos de la denominada poesía negrista o
afroantillana son Luis Palés Matos, Nicolás Guillén y Emilio Ballagas. Los
rasgos formales de ésta peculiar expresión poética son: lo rítmico y
cadencioso, propios de las mulatas y las negras, la utilización de onomatopeyas
y recursos del diepalismo (movimiento de vanguardia creado por Luis Palés
Matos), lo telúrico y el éxtasis religioso, a lo que luego se le sumarían los
temas relacionados con la ubicación social y política del negro, una visión
metafísica que se agregaría a temas como el amor y la muerte, el avance y el
paso del tiempo, se reflejaría una nostalgia por África, la cultura negra, la
rebeldía, el orgullo, los diferentes Dioses de las múltiples etnias y
religiones africanas, una autoafirmación, aparece el humor, el juego con lo
autóctono, dialectos africanos (juegos fónicos, desparpajo, modismos), las jitanjáforas,
el lenguaje de juegos infantiles y se nombran lugares de África. Cabe destacar que este tipo de poesía que se
da con epicentro en las antillas, además se va a trasladar rápidamente a todas
las regiones donde la influencia negra tiene importancia a nivel social y
nacional (es el caso de Uruguay y Brasil en América del Sur). Retomando este
sentido descriptivo encontramos una diferenciación sustancial entre la
Vanguardia que se desarrolla en Cuba y el Caribe, a contrapelo de las otras
Vanguardias latinoamericanas que planteaban como eje central y casi doctrinario
el tema de la ruptura y la confrontación entre Vanguardia artística y
Vanguardia política. En Cuba se manifiesta, por así decirlo, la ruptura del
concepto de ruptura, pero de manera silenciosa y solapada. Es decir, en la
Vanguardia cubana no existe el ruido escandaloso que se venía dando en las
demás vanguardias, sino con moderación se construye la idea que intenta asociar
la reivindicación de la patria y la
exaltación del nacionalismo, que delinea una zona de irritabilidad mayor que
genera una incomodidad más importante, porque se muestra más intelectual y
madura y porque al tratar sobre la nación y sus hombres es también más
abarcativa y establece una llegada más amplia y plural y una sensación de
pertenencia a la tierra y a los orígenes. El primer eje que plantea la
Vanguardia cubana gira en torno a la figura de Martí como actante moderno y
patriótico. Es el enfrentamiento
conceptual e ideológico de un discurso cimarrón, ante los códigos de un poder neo-colonial,
oficialmente instaurado. La construcción del concepto de nación en el Caribe
está fuertemente ligado a dos aspectos característicos de la economía de
plantación: latifundio y esclavitud En esa tensa articulación entre nacionalismo y vanguardia se produce
una zona de ruptura y al mismo tiempo de confluencia. El problema que
trasciende entonces es el de la lengua y se hace foco sobre la autonomía
literaria latinoamericana frente a la literatura proveniente de Europa.
En los años de 1925-1933 como parte de un proceso mayor en la cultura aparecieron en las artes plásticas cubanas claras evidencias de los rumbos que conducirían al surgimiento del "arte nuevo" tal como se llamó entonces por Marinello. Bajo ese mismo nombre en 1927, la Revista de avance patrocinó una exposición colectiva en la que se reunían obras de artistas llamados entonces por la crítica “independiente o moderna". Animados por el ansia de renovación de la plástica y la literatura. Esa innovación adoptó también una orientación social de diverso carácter según la individualidad de cada creador. La revista se pronunció desde su primer número hacia el cambio: “¡Queremos movimiento, cambio, avance!” Abarcaba todas las preocupaciones ideológicas-muy diversas- que en lo cultural implicaba.
El
carácter ilusorio de ese crecimiento acelerado se comprobaría con rapidez y,
durante la década de los veinte, comenzarían a aparecer los rasgos de una
crisis económica que afectó considerablemente a la sociedad cubana. Los años que
siguieron, los de la "década crítica", llamada así por Juan Marinello
a los años que mediaron entre 1925 y 1935, por la difícil situación que
atravesó el país (Marinello, 1977) que dieron lugar a un amplio movimiento de
masas al que se integraron activamente los artistas e intelectuales. Tales
poetas supieron conjugar la aportación formal de las vanguardias con la
búsqueda de una expresión nacional de la afirmación de los valores culturales
cubanos. Sus obras tienen el significativo valor de ser la expresión
testimonial de una doble inquietud: estética y social, al no quedar los presupuestos conceptuales del movimiento
expuestos en plataforma ni manifiesto programático alguno.
Dentro de
esta nomenclatura también se sitúa el surrealismo negro que aportará la
sensualidad y sexualidad, los conjuros, hechizos como la macumba, el vudú y lo
mágico en general. Todos los escritores negristas en mayor o menor medida
reivindicaban al negro socialmente y toda la literatura se basó en ese espíritu
de reivindicación de la mano del Renacimiento Negro de 1920 que tuvo lugar en
Norteamérica.
Tenemos
entonces como resultado de la orquestación poética, concentrada en la
producción de al menos tres referentes, una concepción pura de la poesía:
delineada por la experimentación formal, estética, que encuentra su climax con
el uso de la jitanjáfora de parte de Mariano Brull y Eugenio Florit. Por otro
lado tenemos a la poesía negrista propiamente dicha o también llamada poesía
social, que encuentra asidero en la obra del mulato Guillén. Nicolás Guillén
(1902-1989) puede ser considerado como la más auténtica expresión del discurso
poético afroantillano y una muestra de esto queda patente en su poesía donde la música abarca los sentidos del discurso poético y donde el
sujeto-autor acude a los ritos, al decir musical de su pueblo, acude a sus
ritmos, a sus leyendas y a sus mitos, para estructurar su
discurso poético de manera intencional.
La música del poema es trocada en pluralidad y sentidos del discurso poético. No simplemente porque fue hijo y nieto de mulatos, tenemos que considerar a Nicolás Cristóbal Guillén Batista como la más auténtica expresión de la literatura afrocubana y afroantillana, sino porque hay una sinfonía musical y un concierto de tambores en su poesía. Es como si se tratase de un baile, en el cual el poeta nos envuelve con la magia de sus tonos polifónicos. Es el recorrer cimarrón de unos tambores que van más allá de los signos y sus significantes. En su producción hay una política del decir poético, por lo que no es simplemente ritmicidad y armonía, sino desahogo y rechazo, es furia, es rebeldía y mestizaje. En su poesía se respira la muerte de la esclavitud, la muerte de la exclusión, la muerte de la colonización y se valoriza la continuidad de los cantos afroantillanos, desde el código de un discurso poético rítmico y musical, y se gesta la expresión figurativa que alude al renacimiento del mito de la emancipación.
Bases
para la construcción de la identidad antillana en los poemas “Kalahari” y
“Abajo” de Luis Palés Matos.
Ruptura
con Europa.
El poema “Abajo” es
fiel exponente de la propuesta antillana que presupone una ruptura inmediata y
sin tapujos con Europa, pero en detrimento de una pérdida casi absoluta del
pasado blanco. Ya desde el título el poema se presenta como un hachazo repentino,
se entiende la idea de tirar abajo todo lo que provenga del continente blanco
por excelencia. Palés en este poema lleva en la garganta un excesivo grito de
ataque, el poema se transforma progresivamente en un seudo manifiesto propio de
la vanguardia, actúa como punto de partida de algo más profundo: la búsqueda y
hallazgo de la identidad antillana en la poesía. Comienza el desmembramiento de
la cultura blanca atacando uno de los pilares artísticos:
“Abajo el ruido hueco de la música externa
/que hace de la noble función un ejercicio de infantería, /con soldados de plomo inamovible”.
/que hace de la noble función un ejercicio de infantería, /con soldados de plomo inamovible”.
Luego viene a
irrumpir el aspecto improvisado y cargado de dinamismo y libertad cuando el
poeta pide: “Desatemos las sogas tirantes de los metros/ que amarran a un
sonsonete de batracio/ la augural orquestación del pensamiento, /y el
consonante, insecto de élitro zumbón, /piquémosle a una caja de coleópteros”.
También aquí se entabla un primer acercamiento al mundo salvaje pero desde una
mirada blanca, que describe con lenguaje científico, queda demostrado por Palés
que el tratamiento blanco del paisaje natural de las islas no gana en
espontaneidad, no es creíble para el lector, en tanto se choca con un léxico
que le es ajeno y acciona como barrera. A medida que avanza el poema se
profundiza la crítica al mundo Europeo, y se hace cada vez más explícita la
innecesidad de trasplantar los elementos blancos, que además son símbolo de
opresión y esclavitud para la sociedad antillana de la época, en especial para
el negro africano que sin embargo siente simpatía por Estados Unidos y sus
promesas de libertad. En el siguiente fragmento es deliberadamente
agresivo: “Toda esa música de hojalata:
/dijes, camafeos, relicarios, /joyas labradas de tocador, /cuentas de negra
congolesa, /toda esa pacotilla inverosímil /de vieja quincalla literaria,
/dejémosla en Venecia o en Roma, /o en la penumbra anticuaria de los museos /o
en el secreter de madame Pompadour”. También rompe con el romanticismo en
sintonía con las vanguardias de la década del `20: “Abajo la luna, terrón
podrido y muerto, /que reventó de romanticismo y pusilánime /el sistema
nervioso del siglo XVII”. Finalmente termina de desarrollar su crítica a lo
blanco, acusándolo de falta de dinamismo, falta de vida y espontaneidad: “Muera
la pose teatral del escritor concienzudo/de largas y congestivas cerebraciones;
[...] muera el verso gomoso y florido [...] muerte para todo lo lento,
destilado,/limado, corregido, cerebrado, /todo ese atrezo descomunal y
lentejueleante”. El rescate de la idiosincrasia negra se presenta como la única
meta posible para la edificación de una poesía realmente representativa de los
valores autóctonos o mestizos. Estamos hablando de la elección de lo negro por
su carácter de inexplorado por la cultura occidental hasta principios del s.XX:
“Haremos
el cielo nuevo con el humo de las chimeneas;/crearemos la música nueva con el
estruendo de las fábricas;/daremos la actividad, constante y múltiple, sin
leyes;/y transformaremos la carroza académica del arte/en un automóvil de
carrera que corra parejas con la vida./Con manos de albañiles,/de carpinteros o
de cargadores de muelle/pulsaremos el grande instrumento resonante/que barrerá
con el ímpetu de sus reacias armonías/la débil voz melódica de la ópera
italiana./Poetas, yo os invito al Canto Nuevo que trasude el hedor de los
torsos sudados/que colman las estivas de los buques/y revientan montañas.”
Ensayos sobre poesía afro y centroamericana.
III
Presencia africana en la poesía de la
antillaneidad.
Palés cultiva y sienta las bases de una poesía autóctona
fundada con elementos propios de la cultura dominada pero sin caer en mero
folclore ni nostalgia sin sentido. Dice el poeta: “Pueden los hombres que
representan la cultura dominada, por sutiles tácticas del subconsciente
colectivo o simplemente para subsistir, adoptar el tren de formas y
representaciones de la cultura dominante e infiltrar paulatinamente en dichas
formas su propio espíritu modificándolas con tan corrosiva eficacia que den
pábulo al nacimiento de una actitud cultural nueva” ([1]). El Caribe y en
especial Puerto Rico durante la segunda mitad del siglo XIX sufre una serie de
modificaciones a nivel cultural, étnico y social. En un primer momento,
anterior al período mencionado, se produce la pérdida de la cultura indígena
originaria, se extinguen casi por completo estos pueblos y se genera un vacío
cultural en este sentido. En segunda medida se establece el participante afro,
a través de la trata de mujeres negras, y esto comienza a influir sobremanera
en la sociedad colonial española de la época. En tercer término se lleva a cabo
un desplazamiento de europeos hacia la región del Caribe, llevados por el
negocio del contrabando y la prostitución. Por último en 1898 Norteamérica,
atraída por la necesidad de dominación estratégica sobre territorios antillanos
promovida por la presencia de ciertos productos rentables como el café, el
azúcar y el tabaco, entra en guerra con España en la llamada Guerra
Hispanoamericana. Entonces quedan delimitadas zonas raciales y culturales que
luego se entrecruzan para dar origen al mestizaje, o sea: al mulato quién será
representante de lo autóctono, portador de la transculturación, es decir, se da
en él la perfecta convivencia de lo primitivo desde lo lingüístico, donde el
cruce de lenguas se imbrican mutuamente y desde lo cutáneo eso también se
manifiesta en las facciones intermedias en donde lo negro y lo blanco conviven
naturalmente.
Para Margot Vázquez Arce el poema “Kalahari” trata de
comunicarnos una experiencia de tipo psicológico-verbal; las palabras nos van
dando una sucesión de imágenes inconexas, la vaguedad de un estado anímico, la
sorpresa y la obsesión de un vocablo que surge de pronto, irracionalmente, que
suscita un calidoscopio de extrañas asociaciones y que queda rondando en la
memoria sin entregarnos ni aclararnos su secreto: ¿Por qué ahora la palabra Kalahari?/Ha
surgido de pronto,/inexplicablemente.../¡Kalahari! ¡Kalahari! ¡Kalahari! /¿De
dónde habrá surgido esta palabra /escondida como un insecto en su memoria
/picada como una mariposa diseca /en la caja de coleópteros de mi memoria,/y
ahora viva, insistiendo, revoloteando ciega /contra la luz ofuscadora del
recuerdo?/¿Por qué ahora la palabra Kalahari?([2])
De entrada, el
Caribe no puede seguir viviendo de espaldas a sí mismo. El Caribe tiene que
desenterrar sus propios espejos y mirar su rostro, reconfirmar su mismidad y
levantar los estandartes de sus otredades. El imaginario caribeño está poblado
de una simbología fundamentada en la diversidad, donde la utopía es lo que le
da sentido y razón de ser al discurso fundacional de una literatura que se levanta
cimarrona, procurando sus raíces, su trópico candente, su música, sus creencias
y tambores. Debo aclarar que en este trabajo es imposible agotar el amplio
universo poético de la literatura caribeña de habla hispana, por lo que es un
trabajo para su aproximación.
No tengo otra manera que no sea esta que he sostenido, para situarme en la poética afroantillana expuesta en el poema Kalahari, de Luis Palés Matos, ya que en el discurso poético desplegado por este autor, el mito se nos plantea como una transrealidad que desborda la simple enunciación discursiva, para recrear la imagen de sensualidad, coqueteo y sexualidad de un sujeto actuante (mujer) nombrado o nombrada, a quien el poeta dramatiza dentro de un escenario mental patético, eufónico y rítmico; veamos:
“En el burdel reían estrepitosamente/Las mujeres de bocas
pintadas... Sin embargo,
Una, inmóvil, callaba; callaba sonreída,/Y se dejaba
hacer sonreída y callada./Estaba ebria. Las cosas sucedían distantes./Recuerdo
que alguien dijo –Camella, un trago,
Un trago”.
Es una dramaturgia poética la que fluye de este
“Kalahari”, en una escenografía mental que hace linderos con la reflexión
seria, con el sexo
asalariado que se brinda en el puerto, desde un discurso de cadencias
expresivas, donde el universo de lo semántico no es lo primordial, sino lo imaginario,
la recreación, y la proyección de un mito etnorracial y cultural que
apunta hacia la negritud.
Al concluir esta estrofa, hay un verso en Kalahari que dice: “En el burdel reían estrepitosamente/Las mujeres de bocas pintadas”. Aquí el concepto burdel, nos remite al ambiente de puerto, a las plantaciones, a la esclavitud, a la contratación negrera (a la trata de negros) y al cimarronaje.
Al concluir esta estrofa, hay un verso en Kalahari que dice: “En el burdel reían estrepitosamente/Las mujeres de bocas pintadas”. Aquí el concepto burdel, nos remite al ambiente de puerto, a las plantaciones, a la esclavitud, a la contratación negrera (a la trata de negros) y al cimarronaje.
Es el mito-sentido que representa a la mulata antillana, aquella que es la de los labios pintados, es un mito hecho historia, narración poetizada y exaltación de los valores de una diversidad cultural que, aunque negada, se resiste al olvido. De ahí que: “Ha surgido de pronto, inexplicablemente.../¡Kalahari! ¡Kalahari! ¡Kalahari! /¿De dónde habrá surgido esta palabra /escondida como un insecto en mi memoria”.
Al pronunciar estos versos, parece que un blanco nos está
hablando o el sonar de un balsié está despertando en la conciencia de un mulato
occidentalizado, porque en este discurso poético, lo mitológico es un reinventar lo que se es, en
oposición a lo que se quiere ser. Es el enfrentamiento conceptual e ideológico
de un discurso cimarrón, ante los códigos de un poder
neocolonial o yanqui, oficialmente instaurado y aceptado. La descripción del
paisaje del puerto denota cierta ajenidad de parte del hablante: “Anoche estuve
de francachela con los amigos,/Y derivamos hacia un lupanar absurdo/Allá por el
sombrío distrito de los muelles”. Kalahari es entonces el despertar de la
conciencia negra del África en la mente de un mulato yanquinizado, es el
llamado repentino de la sangre ante el sujeto culturalmente maduro de las
Antillas.
“No sé por qué mi pensamiento a la deriva /Fondeó en una
bahía de claros cocoteros,/Con monos centenares de monos que trenzaban/Una
desordenada cadena de cabriolas. /picada como una mariposa diseca /en la caja
de coleópteros de mi memoria,/y ahora viva, insistiendo, revoloteando
ciega/contra la luz ofuscadora del recuerdo?/¿Por qué ahora la palabra
Kalahari?”. Esta última y primera interrogación y sus sucesivas reiteraciones a
lo largo de todo el texto, son el verdadero poema irritante que Palés intenta
despertar en la sociedad puertorriqueña, indaga sobre la identidad antillana y
recoge una respuesta que está en el ápice de la lengua de las islas.
[1] Luis Palés Matos, obras II,
Río Piedras, Ed. Margot Arce, EUPR, pág 239.
[2] Luis Palés Matos,
“Kalahari”, Tuntún de pasa y grifería
(Edición de Mercedes López Baralt),
San Juan, Instituto de Cultura Puertorriqueña/editorial de la UPR , 1993.
ARCE DE VÁZQUEZ, Margot, “Tres pueblos negros: algunas observaciones sobre el estilo de Luis Palés Matos”, obras completas, San Juan, UPR, 1998.
PALÉS MATOS, Luis, “Abajo”, en Elsa Noya (comp.), La poesía negrista de Luis Palés Matos (selección de poemas y artículos críticos sobre su obra), Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras, UBA, 2007
PALÉS MATOS, Luis, Tuntún de pasa y grifería (Edición de Mercedes López Baralt), San Juan, Instituto de Cultura Puertorriqueña/editorial de la UPR, 1993.
RODRÍGUEZ VECCHINI, Hugo, “La biblioteca negra de Palés”, en Revista Nómada, 2, San Juan, octubre de 1995.
Tomás Watkins
Lilíada
Canto I
Una
tarde nace el amor
fuerte
y generoso,
rosado
porque
hay ceniza en el viento
y
flores en el balcón,
espléndidas
gemas
dormidas
hasta
ahora.
Bella
música desconocida,
nace
Lila en sangre a tiempo
de
sanar los años puros,
de
pez a flor aérea salta
de
un curso a otro de la especie,
Lila
surca madre
y
olvida
el
idioma ancestral
de
la niebla del vientre;
pierde
el secreto y cae,
húmeda,
humana.
Asesinos
famosos
condenados
a perpetua,
cientos
de miles memorando
un
presidente muerto
y
vivo,
el
Hudson y el Puyehue arrojando
más
dudas al aire:
orquesta
de cámara
de
la época insensata
que
recibe
a
mi Lila.
Nace,
nace con el perfume
de
las moras blancas en la avenida,
con
el rostro difícil
del
sol en las retinas
que
saben diseñar
la
maravilla. Nace,
con
su cuerpo, la conciencia
de
lo frágil, la intemperie
que
se queda
para
siempre. Nace Lila:
con
un grito
corta
madre y universo.
*********************
Tomás Watkins (Neuquén, 1978). Publicó 26 (Libros Celebrios, 2004 y El Suri
Porfiado, 2007) y Mitología (EDUCO,
2012).
Canto
I pertenece a la obra Lilíada, una celebración en verso por el nacimiento de Lila, su
primera hija.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



